A partir de las respuestas que nos brindaron nuestras personas entrevistadas podríamos decir tienen algo en común (a partir de pertenecer a un mismo movimiento religioso). Y lo que tienen en común es que pertenecen a este movimiento religioso porque tratan de buscar un sentido a la vida y saben que solo lo podrán logar en el encuentro con su creador, que es Dios. Si bien es cierto, la diferencia de estas personas es que una de ellas es un miembro reciente de este movimiento religioso y la otra persona, como ella misma, es evangélica desde que tiene uso de razón; esto no quiere decir que tanto la una como la otra sientan esa gran pasión, tranquilidad y emoción cada vez que nos hablaban de Dios. Esto se debe, especialmente, en una de las entrevistadas porque un familiar muy cercano a ellas le inculcó de pequeña lo que significa ser parte del mundo evangélico.
Cada vez que se le pregunto cuál era su opinión personal acerca de los otros movimientos religiosos, las personas entrevistadas siempre aceptaron que, aunque ellos creen en una sola manera de ver el mundo cristiano, no rechazan o discriminan a las personas que son ajenas a su movimiento religioso. Sin embargo, nosotros si sentimos, a través de sus respuestas, cierto rechazo hacia otras iglesias. Este rechazo que sentimos fue especialmente dirigido a la Iglesia Católica y al movimiento de Testigos de Jehová. Pues nos dijeron que, por un lado, la Iglesia Católica tienen representantes que tienen un rol hipócrita y superficial; puesto que no son sinceros a la hora de creer en Dios. Dándonos como queja principal el hecho de que las personas católicas solo asisten a sus reuniones cuando tienen un problema en particular. Nos dijeron, además, que las personas católicas solo buscan un encuentro con Dios por periodos cortos de tiempo y que, en cambio ellas, provocan un encuentro con Dios siempre. Por otro lado, con relación a los Testigos de Jehová, les parecía que, aunque su actitud si era mas honesta y superficial, algunas de estas personas trataban de imponer su religión a las personas, vale decir que, aunque las personas miembros del movimiento evangélico predican la palabra de Dios (haciendo caso de lo que dice en las Escrituras), no imponen sus creencias y su perspectiva del mundo cristiano; tan solo piden ser escuchados. Y, es importante decir, que nos hemos dado cuenta que estas personas se unieron al movimiento evangelista por problemas personales (en el caso de una de las entrevistadas, su madre se unió a esta religión por la muerte de su esposo). Y, sin embargo, esto no quiere decir que solo recurran al encuentro con Dios cuando se sientan muy tristes o muy desolados. Es más, lo hacen en cada momento; como ella misma dice, lo hacen cada hora del día. Pues, cuando se les preguntó a las personas entrevistadas si su religión formaba parte de su actividad diaria, las personas entrevistadas respondieron que la visión que tienen sobre el mundo evangélico influía en todas sus actividades diarias, desde que iniciaba el día hasta que el mismo termina. Nos dio la impresión, además, que todo lo que hacen y, especialmente, todo lo que harán lo realizaran de tal manera que eso que hacen y eso que creen tenga una compatibilidad perfecta. Esto nos hace afirmar que lo que buscan estas personas, principalmente, es buscar el verdadero sentido de su vida. Es el encontrar ese sentimiento de ir mas allá de sus vidas, de trascender hacia una fuerza sobrenatural que los inspire y que los motive.
Asimismo, con relación a las personas entrevistadas que recién formaban parte de este movimiento religioso nos dijeron que sus familiares directos expresan una actitud de sorpresa por su nuevo cambio. Algunos de los familiares de las personas entrevistadas expresaban su sorpresa de una manera en especial; algunos lo expresaban con cierto rechazo; otras personas con burlas acerca de su nueva religión y otros allegados a estas personas solo se limitaban a mostrarse fríos y distantes cuando estaban delante de ellos. Sin embargo, estas primeras reacciones solo se dieron, en todos casos, al principio de la conversión a la religión evangelista. Nos afirmaron, además, que aunque sus familiares no veían al mundo cristiano de la misma manera que ellos; respetaban todo lo que hacían y todo lo que significaba ser una persona bajo la visión del movimiento evangelista. Nos dio la impresión, además, que el pertenecer a este movimiento religioso les ha permitido encontrar la paz y la fuerza para que les importe muy poco lo que los demás piensen de ellos. Esto se vio reflejado en una de las entrevistadas, la cual había tenido una formación en el movimiento evangelista desde que era muy pequeña. Ello nos comentó que la fuerza que ella ganó de Dios, por un lado, y de su mamá, por el otro, le han hecho madurar mucho y a estar muy contacto con el ser que ella llama “su fuerza creadora.” Aunque esta persona fue víctima de burlas y ofensas por partes de sus compañeras por la manera de vestir (porque tenia usar faldones; incluso cuando usaba el uniforme de su colegio), ella supo sobreponerse a lo que las demás personas decían de ellas y mostrarse como una persona segura y madura ante su Dios y ante las demás personas. Aquí vemos una gran diferencia entre las personas entrevistadas porque es mucho fácil sobreponerse a lo que las demás puedan decir de ti cuando ya eres una persona mayor que cuando eres una niño o adolescente; que como sabemos es una época difícil y, mas aún, donde ser diferente es prácticamente la puerta abierta a los insultos y a las ofensas.
Cuando las personas entrevistadas contaron sus primeras experiencias como parte del movimiento religioso evangélico solo nos dieron pruebas de que las personas que son miembros de este movimiento son personas amables, dispuestos a escuchar a todo momento y ayudarte en “oración y alabanza al Dios.” Además, cuando nos mencionaron las actividades que realizaban y que actualmente realizan, manifestaron que les agradaba pasar tiempo con todos los miembros de su Iglesia porque era una sensación agradable que les hacia alejarse de los problemas que podrían estar teniendo. Además, nos mencionaron que al pertenecer a dicha iglesia sentía como una sensación de unidad entre todos los miembros. Porque si había algún problema económico para mantener el local donde se hacían las reuniones, hacían distintas actividades para que local pueda seguir siendo el mismo. Además, de esas actividades para manutención del local de la Iglesia, hacían distintas actividades como predicación en las calles, visitas a los hospitales (pues en caso grave de enfermedad, como estas personas dicen, la única salida para estas personas es estar en contacto con Dios), a los colegios, entre otros lugares. Y nos dijeron que le dedicaban todo el tiempo que sea necesario para poder, en sus propias palabras, todo lo que Dios ha hecho por ellos. Sin embargo, ellos nos dicen que se diferencian de los llamados Testigos de Jehová en el hecho de que solo predican la Palabra de Dios y no tratan de imponer su religión y forma de pensar a todas las personas que les rodean. Esto se ve reflejado y manifestado en el hecho de que cuando se les pregunto si optarían que sus hijos sean parte también de la iglesia que actualmente, estas personas aceptaron que definitivamente no obligarían a sus hijos ser parte de algo que no los atrae y los dejarían vivir su cristianismo.
Hacia el final de la entrevista nos confirmaron que la forma que tienen de ver al mundo cristiano es diferente y tienen una visión muy especial de lo que Dios en verdad. Expresaron, además, que se sentían muy compenetrados con los miembros de su Iglesia y con la Iglesia en si misma. Y que lo único que cambiarían seria la visión que otras personas, con otras creencias, tienen acerca de ellos.
Cada vez que se le pregunto cuál era su opinión personal acerca de los otros movimientos religiosos, las personas entrevistadas siempre aceptaron que, aunque ellos creen en una sola manera de ver el mundo cristiano, no rechazan o discriminan a las personas que son ajenas a su movimiento religioso. Sin embargo, nosotros si sentimos, a través de sus respuestas, cierto rechazo hacia otras iglesias. Este rechazo que sentimos fue especialmente dirigido a la Iglesia Católica y al movimiento de Testigos de Jehová. Pues nos dijeron que, por un lado, la Iglesia Católica tienen representantes que tienen un rol hipócrita y superficial; puesto que no son sinceros a la hora de creer en Dios. Dándonos como queja principal el hecho de que las personas católicas solo asisten a sus reuniones cuando tienen un problema en particular. Nos dijeron, además, que las personas católicas solo buscan un encuentro con Dios por periodos cortos de tiempo y que, en cambio ellas, provocan un encuentro con Dios siempre. Por otro lado, con relación a los Testigos de Jehová, les parecía que, aunque su actitud si era mas honesta y superficial, algunas de estas personas trataban de imponer su religión a las personas, vale decir que, aunque las personas miembros del movimiento evangélico predican la palabra de Dios (haciendo caso de lo que dice en las Escrituras), no imponen sus creencias y su perspectiva del mundo cristiano; tan solo piden ser escuchados. Y, es importante decir, que nos hemos dado cuenta que estas personas se unieron al movimiento evangelista por problemas personales (en el caso de una de las entrevistadas, su madre se unió a esta religión por la muerte de su esposo). Y, sin embargo, esto no quiere decir que solo recurran al encuentro con Dios cuando se sientan muy tristes o muy desolados. Es más, lo hacen en cada momento; como ella misma dice, lo hacen cada hora del día. Pues, cuando se les preguntó a las personas entrevistadas si su religión formaba parte de su actividad diaria, las personas entrevistadas respondieron que la visión que tienen sobre el mundo evangélico influía en todas sus actividades diarias, desde que iniciaba el día hasta que el mismo termina. Nos dio la impresión, además, que todo lo que hacen y, especialmente, todo lo que harán lo realizaran de tal manera que eso que hacen y eso que creen tenga una compatibilidad perfecta. Esto nos hace afirmar que lo que buscan estas personas, principalmente, es buscar el verdadero sentido de su vida. Es el encontrar ese sentimiento de ir mas allá de sus vidas, de trascender hacia una fuerza sobrenatural que los inspire y que los motive.
Asimismo, con relación a las personas entrevistadas que recién formaban parte de este movimiento religioso nos dijeron que sus familiares directos expresan una actitud de sorpresa por su nuevo cambio. Algunos de los familiares de las personas entrevistadas expresaban su sorpresa de una manera en especial; algunos lo expresaban con cierto rechazo; otras personas con burlas acerca de su nueva religión y otros allegados a estas personas solo se limitaban a mostrarse fríos y distantes cuando estaban delante de ellos. Sin embargo, estas primeras reacciones solo se dieron, en todos casos, al principio de la conversión a la religión evangelista. Nos afirmaron, además, que aunque sus familiares no veían al mundo cristiano de la misma manera que ellos; respetaban todo lo que hacían y todo lo que significaba ser una persona bajo la visión del movimiento evangelista. Nos dio la impresión, además, que el pertenecer a este movimiento religioso les ha permitido encontrar la paz y la fuerza para que les importe muy poco lo que los demás piensen de ellos. Esto se vio reflejado en una de las entrevistadas, la cual había tenido una formación en el movimiento evangelista desde que era muy pequeña. Ello nos comentó que la fuerza que ella ganó de Dios, por un lado, y de su mamá, por el otro, le han hecho madurar mucho y a estar muy contacto con el ser que ella llama “su fuerza creadora.” Aunque esta persona fue víctima de burlas y ofensas por partes de sus compañeras por la manera de vestir (porque tenia usar faldones; incluso cuando usaba el uniforme de su colegio), ella supo sobreponerse a lo que las demás personas decían de ellas y mostrarse como una persona segura y madura ante su Dios y ante las demás personas. Aquí vemos una gran diferencia entre las personas entrevistadas porque es mucho fácil sobreponerse a lo que las demás puedan decir de ti cuando ya eres una persona mayor que cuando eres una niño o adolescente; que como sabemos es una época difícil y, mas aún, donde ser diferente es prácticamente la puerta abierta a los insultos y a las ofensas.
Cuando las personas entrevistadas contaron sus primeras experiencias como parte del movimiento religioso evangélico solo nos dieron pruebas de que las personas que son miembros de este movimiento son personas amables, dispuestos a escuchar a todo momento y ayudarte en “oración y alabanza al Dios.” Además, cuando nos mencionaron las actividades que realizaban y que actualmente realizan, manifestaron que les agradaba pasar tiempo con todos los miembros de su Iglesia porque era una sensación agradable que les hacia alejarse de los problemas que podrían estar teniendo. Además, nos mencionaron que al pertenecer a dicha iglesia sentía como una sensación de unidad entre todos los miembros. Porque si había algún problema económico para mantener el local donde se hacían las reuniones, hacían distintas actividades para que local pueda seguir siendo el mismo. Además, de esas actividades para manutención del local de la Iglesia, hacían distintas actividades como predicación en las calles, visitas a los hospitales (pues en caso grave de enfermedad, como estas personas dicen, la única salida para estas personas es estar en contacto con Dios), a los colegios, entre otros lugares. Y nos dijeron que le dedicaban todo el tiempo que sea necesario para poder, en sus propias palabras, todo lo que Dios ha hecho por ellos. Sin embargo, ellos nos dicen que se diferencian de los llamados Testigos de Jehová en el hecho de que solo predican la Palabra de Dios y no tratan de imponer su religión y forma de pensar a todas las personas que les rodean. Esto se ve reflejado y manifestado en el hecho de que cuando se les pregunto si optarían que sus hijos sean parte también de la iglesia que actualmente, estas personas aceptaron que definitivamente no obligarían a sus hijos ser parte de algo que no los atrae y los dejarían vivir su cristianismo.
Hacia el final de la entrevista nos confirmaron que la forma que tienen de ver al mundo cristiano es diferente y tienen una visión muy especial de lo que Dios en verdad. Expresaron, además, que se sentían muy compenetrados con los miembros de su Iglesia y con la Iglesia en si misma. Y que lo único que cambiarían seria la visión que otras personas, con otras creencias, tienen acerca de ellos.
Bien, la presentación de los resultados resulta clara, comprehensiva y seria. Hay una mirada respetuosa de los participantes en el grupo estudiado y eso es valioso también. Se extraña sin embargo, conocer algunas cosas más operativa de las entrevistas como, por ejemplo, el nímero de entrevistados...
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